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miércoles, 9 de septiembre de 2026

Boletín diario

Málaga · Sociedad

Un estudio de la UMA constata el papel de bares y consumo social de cerveza en las relaciones cotidianas

Agencias

Un estudio de la UMA constata el papel de bares y consumo social de cerveza en las relaciones cotidianas

La Universidad de Málaga (UMA), a través del Centro de Investigación Social Aplicada (CISA), y en colaboración con la Asociación Cerveceros de España, ha elaborado un estudio sobre la contribución del consumo social de cerveza al bienestar y la vida cotidiana, cuyo resumen es que los españoles siguen atribuyendo un valor primordial al encuentro presencial.

Este trabajo ha sido presentado este miércoles en la universidad malagueña, en un acto presidido por el vicerrector de Investigación de la UMA, Pedro Maireles, acompañado por el director y el subdirector del CISA -los catedráticos de Sociología Félix Requena y Luis Ayuso, respectivamente- y por Jacobo Olalla, director general de Cerveceros de España.

El estudio apunta a que «en una sociedad en la que buena parte de las relaciones cotidianas están cada vez más mediadas por pantallas, los ciudadanos continúan prefiriendo el contacto con los demás. Y uno de los espacios en los que esa presencialidad se materializa de manera más recurrente continúa siendo el bar».

Este estudio es el primero de carácter sociológico realizado en España específicamente sobre el uso social de la cerveza, y analiza tanto a consumidores como a no consumidores.

Este trabajo no avala el consumo de cerveza, sino que analiza el hecho del contacto humano en torno a una bebida y la importancia de «quedar para vernos» en el bar, «un auténtico dinamizador de relaciones», según han explicado los integrantes de la mesa de presentación.

La investigación se apoya en 4.002 entrevistas realizadas a población mayor de 18 años de todo el territorio nacional, de las que 3.008 corresponden a consumidores de cerveza y 994 a no consumidores.

La muestra fue diseñada por áreas Nielsen, aplicando cuotas de sexo y edad, y el trabajo de campo se realizó mediante panel online entre el 5 de mayo y el 8 de junio de 2026. Para el conjunto de los datos, el error muestral es de 1,55% con un nivel de confianza del 95%.

Los investigadores han analizado hábitos de relación, lugares y frecuencia de encuentro, interacción digital y presencial, rituales compartidos, sentimiento de pertenencia, comportamientos generacionales y diferentes indicadores de bienestar.

El resultado dibuja una sociedad en transformación tecnológica, pero en la que determinadas prácticas de encuentro siguen actuando como mecanismos cotidianos de conexión social.

Uno de los resultados más significativos se produce cuando se plantea directamente a los encuestados la elección entre ambas formas de relación.

Ante la posibilidad de escoger entre utilizar internet o quedar a tomar una caña con un amigo, el 84,4% de los consumidores elegiría «sin duda» o «probablemente» el encuentro presencial, mientras que solo un 3,2% se decantaría por las redes sociales.

La preferencia no desaparece entre los más jóvenes. El análisis generacional muestra que se mantiene desde los ‘baby boomers’ hasta la ‘generación Z’, lo que cuestiona la idea de que la extensión de las relaciones digitales esté sustituyendo necesariamente a los encuentros físicos. Además, el 83,5% de los consumidores considera que quedar a tomar algo ayuda a conectar fuera de las pantallas.

El estudio sugiere así una relación complementaria, y no necesariamente sustitutiva, entre ambos mundos: las herramientas digitales facilitan mantener el contacto, pero una parte relevante de ese vínculo continúa desarrollándose presencialmente.

Los resultados permiten observar también el papel que siguen desempeñando los establecimientos de hostelería en la estructura relacional de los barrios.

El 92,7% de los consumidores señala bares, restaurantes o cafeterías como espacios en los que ha consumido cerveza durante el último mes, por delante incluso del propio hogar, citado por el 79,3%.

Pero el vínculo con estos espacios va más allá de su utilización. El 82,7% de los consumidores y el 73,7% de los no consumidores consideran que los bares y cafeterías contribuyen «mucho» o «bastante» a generar vida social y relaciones entre los vecinos de su barrio

La investigación identifica además elementos característicos de lo que en sociología urbana se conoce como «tercer lugar», espacios diferentes de la vivienda y el trabajo en los que se construyen relaciones informales y sentimiento de pertenencia.

El estudio ha analizado también las normas no escritas que acompañan al encuentro alrededor de una cerveza. El 80,8% espera a que todas las personas de la mesa tengan su comida antes de empezar, el 73,3% acostumbra a pedir alimentos para compartir y el 55,4% realiza algún tipo de brindis antes de beber.

Estos comportamientos aparentemente pequeños resultan sociológicamente significativos ya que reflejan la existencia de una cierta «ritualización» del encuentro.

La cerveza aparece así menos como una finalidad independiente que como uno de los elementos alrededor de los cuales se organiza ese tiempo compartido. Eso se observa también en los motivos declarados para quedar; el 85,5% señala disfrutar del momento, el 71,6% cuidar sus relaciones sociales y el 71,4% celebrar algo especial.

La investigación confirma igualmente el carácter relacional de esta práctica. El 82% de los consumidores había quedado durante el último mes para tomar una cerveza con amigos; el 69,3%, con su pareja; y el 49,6%, con otros familiares. Además, un 74,1% había quedado con alguien para tomar específicamente una cerveza, sin que existiera necesariamente otro motivo para el encuentro.

La investigación encuentra algunas transformaciones culturales, como al afrontar la cuenta. Mientras que en pareja es más frecuente que una única persona pague y en familia se mantienen fórmulas rotatorias, entre amigos gana peso el pago individual, especialmente entre los grupos más jóvenes. El estudio lo señala como un indicio de cómo cambian determinados códigos de comportamiento sin que desaparezca el encuentro que los contiene.

La investigación preguntó también por las sensaciones experimentadas después de estos encuentros. Entre quienes habían quedado a tomar una cerveza con otras personas, el 86% afirma haber sentido que el tiempo había pasado rápidamente; el 83,3%, estar de mejor humor.

«Los datos muestran la importancia que tiene participar en redes de sociabilidad, encontrarse con otras personas y disponer de espacios cotidianos donde esas relaciones puedan desarrollarse», ha señalado el subdirector de CISA.

El estudio incorpora finalmente una dimensión económica que permite medir indirectamente el valor atribuido a estos encuentros. Cuando los encuestados deben señalar qué partida reducirían ante la necesidad de ajustar sus gastos de ocio, salir a tomar algo fuera aparece entre las actividades más protegidas, por detrás de otras renuncias como los viajes o determinadas compras personales.

Para los investigadores, el comportamiento ofrece otra señal de la importancia otorgada a aquellas actividades de ocio que permiten mantener relaciones frecuentes y próximas, frente a otras experiencias más extraordinarias o esporádicas.

En conjunto, la investigación describe una sociedad más digital, con transformaciones generacionales evidentes y nuevas formas de relacionarse, pero en la que el encuentro físico sigue manteniendo una posición central.

Más que estudiar una bebida de forma aislada, la investigación permite observar una determinada manera española de encontrarse, conversar, compartir y mantener relaciones sociales alrededor de ella.

«Para Cerveceros de España, lo valioso de este estudio es precisamente haber sometido a análisis científico algo que forma parte de nuestra vida cotidiana y que muchas veces damos por supuesto», ha afirmado el director general de Cerveceros de España.

Esta información procede de agencia. La Voz de Málaga la clasifica y la edita para su publicación.

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