La Catedral de Málaga completa el frontón de su fachada principal, inacabado desde 1782
La última piedra se colocó el 22 de octubre. Ahora se desmontará el puente grúa y se restaurará la parte histórica del remate, sobre la plaza del Obispo
El frontón de la fachada principal de la Catedral de Málaga, el remate triangular que corona el frente de la plaza del Obispo, ya está terminado. El Cabildo Catedral ha informado en un comunicado de que la última piedra se colocó el jueves 22 de octubre, a las 12:00 horas, y de que con ella se completa una parte del templo que quedó inconclusa cuando se pararon las obras en 1782, hace 244 años.
Aquella paralización dejó este frente levantado aproximadamente hasta la mitad de los tres óculos, las ventanas circulares, de su primer nivel. Acabarlo se ha hecho necesario por la nueva cubierta del templo, que tenía que encontrarse con la fachada principal: el frontón cierra el remate de esa cubierta hacia la plaza. Según el Cabildo, el hito «supone un avance significativo en las obras de las cubiertas de la Catedral de Málaga».
En los próximos días se retirará la estructura que ha sostenido el puente grúa y se reconfigurará el andamiaje para restaurar la parte histórica del frontón.
Un diseño grabado en 1784
Lo que se ha levantado no es un diseño nuevo. La forma del frontón está recogida en los dibujos del arquitecto Antonio Ramos, difundidos en la estampa «Fachada de la Iglesia Catedral de Málaga», que grabó Francisco Muntaner en 1784 y que se incluyó en una colección publicada en 1785.
Ramos sustituyó, en la segunda mitad del siglo XVIII, el frontón curvo que había previsto José de Bada por uno triangular. Lo hizo para adecuar el remate de la fachada a la cubierta a dos aguas que había propuesto en 1764 Ventura Rodríguez, arquitecto de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Los elementos que faltaban se han trazado a partir del grabado de Muntaner y del sistema de proporciones de la Catedral, que sigue las reglas del tratadista italiano del Renacimiento Jacopo Barozzi da Vignola. Uno de los principales retos, según el Cabildo, ha sido adaptar ese dibujo a la geometría real del edificio: los óculos y los elementos conservados presentan irregularidades que han obligado a ajustar las piezas nuevas para que encajen y den continuidad al conjunto.
Piedra de Alicante y refuerzos ocultos
Para completarlo se ha usado piedra de Bateig, procedente de Alicante, elegida por parecerse en composición, tonalidad y textura a la fábrica existente. Se busca así la continuidad visual con las piedras históricas de los remates superiores y de las torres, relacionadas con las antiguas canteras de Almayate, en el entorno de Valle Niza.
La obra la ejecuta la unión temporal de empresas Hermanos Campano-Grupo ORP, que ha contado con Bateig para elaborar las piezas y con una empresa especializada de Jaén para colocarlas. La talla ha combinado maquinaria de control numérico, guiada por ordenador, con cantería manual tradicional en algunos elementos.
Los sillares, los bloques de piedra labrada, se han unido con mortero de cal y arena de río, como en el resto de la Catedral. Aunque la fábrica es estable por su propia geometría y peso, se han incorporado varillas de fibra de vidrio y un grapado de acero inoxidable oculto en el interior para mejorar su respuesta ante posibles movimientos sísmicos, un criterio de refuerzo que ya se observa en otras partes del templo.
Algunas piezas pesan cerca de dos toneladas y media. Para asentarlas con precisión se ha instalado sobre el andamio de la fachada un puente grúa con un polipasto, un aparejo para elevar cargas, que permite controlar los movimientos y hacer el ajuste final de cada sillar sin depender de las oscilaciones de la carga colgada de la grúa principal. El andamio, una estructura contratada a la empresa Catari, ha servido así a la vez de acceso para los trabajadores y de soporte para colocar la piedra.
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