Identifican en la Cueva de Nerja, por primera vez en la naturaleza, las fases previas a la dolomita
Un equipo de la Universidad de Granada (UGR), del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (CSIC) y de la Universidad de Málaga (UMA) ha identificado en la Cueva de Nerja, por primera vez en un entorno natural, unas fases minerales que actúan como paso previo a la formación de la dolomita y la magnesita. El hallazgo se ha producido en los depósitos de moonmilk de la cavidad —un material blanco y blando compuesto principalmente por minerales carbonatados— y aporta nuevas evidencias sobre cómo se forman estos minerales en condiciones de baja temperatura, según ha difundido la UGR en un comunicado.
La dolomita y la magnesita están entre los minerales carbonatados más abundantes de la Tierra y forman parte de numerosas rocas. Los científicos, sin embargo, todavía no comprenden completamente cómo se originan a bajas temperaturas, una incógnita que ha dado lugar al llamado «problema de la dolomita», uno de los debates más conocidos de la geología. La paradoja está en que existen enormes formaciones de dolomita creadas de forma natural a lo largo de la historia de la Tierra, mientras que reproducir esa formación en el laboratorio, en condiciones similares, resulta muy difícil.
Para investigar el proceso, el equipo estudió esos depósitos con técnicas avanzadas de microscopía y análisis mineralógico, junto con experimentos realizados en los sincrotrones ALBA, en España, y SOLEIL, en Francia. Lo que observaron, por primera vez en la naturaleza, fueron compuestos amorfos —esto es, sin la estructura de un cristal— de carbonato de magnesio y de carbonato de calcio y magnesio.
Esos compuestos pueden entenderse como una fase intermedia: todavía no son minerales cristalinos, pero pueden transformarse después en ellos. Los resultados muestran que, en las condiciones naturales de la cueva, evolucionan hasta convertirse en magnesita y dolomita.
El hallazgo aporta pruebas directas, señala la UGR, de que la formación de estos minerales puede seguir una vía distinta a la tradicional: en lugar de generarse directamente como cristales a partir de una disolución, el proceso podría comenzar con la aparición de una fase amorfa previa que, con el tiempo, acaba transformándose en un mineral cristalino.
Según los investigadores, esta observación ayuda a comprender mejor cómo se forman la dolomita y la magnesita en ambientes naturales de baja temperatura y proporciona nuevos datos para resolver el «problema de la dolomita». Sus resultados sugieren que la existencia de un precursor amorfo podría ser una etapa fundamental para que estos minerales lleguen a formarse en la naturaleza.
El trabajo forma parte de la tesis doctoral de Sarah Bonilla-Correa, doctoranda del Departamento de Mineralogía y Petrología de la UGR, bajo la dirección de las profesoras Encarnación Ruiz-Agudo y María Pilar Asta Andrés. Entre quienes firman el artículo figura Cristina Liñán Baena, geóloga del Instituto de Investigación de la Fundación Cueva de Nerja y profesora asociada del Departamento de Ecología y Geología de la UMA, según las filiaciones del propio trabajo y la ficha de la universidad malagueña.
El artículo, titulado «Amorphous carbonates as precursors of dolomite and magnesite in caves», se publica en el número de septiembre de la revista Geochimica et Cosmochimica Acta y está disponible en acceso abierto. La investigación ha contado con financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Junta de Andalucía, la Universidad de Granada y la Unidad Científica de Excelencia UCE-PP2016-05.
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