El ADN de yacimientos malagueños refleja la huella norteafricana en la Hispania romana
Tres investigadores de la UMA participan en el estudio internacional, publicado en «Cell», que ha analizado 243 genomas antiguos de 31 yacimientos de la península
Un estudio internacional publicado en la revista «Cell» ha reconstruido la historia genética de la Hispania romana a partir de ADN antiguo, el material genético que todavía se conserva en restos humanos de hace siglos. Entre los 243 genomas analizados, procedentes de 31 yacimientos arqueológicos, hay restos de Málaga capital, Estepona, Ronda y Pizarra, y tres investigadores de la Universidad de Málaga (UMA) forman parte del equipo, según ha informado la universidad en un comunicado.
La conclusión principal, según la UMA, es que Roma transformó «profundamente» la genética de la península: la integración de Hispania en el Imperio llegó acompañada de importantes movimientos de población procedentes del Mediterráneo oriental y del norte de África. El trabajo estudia también qué efecto tuvo después sobre esas poblaciones romanas la llegada de suevos, vándalos, alanos y visigodos, y reconstruye así los cambios demográficos de la península durante la época romana y la Antigüedad tardía, la etapa de transición entre el mundo romano y la Edad Media.
En el equipo, junto a la UMA, hay especialistas de la Universidad de Harvard, el Instituto Max Planck y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Los tres malagueños son José Suárez, profesor del Departamento de Ciencias Históricas; Enrique Viguera, profesor de Genética, y Sonia López, investigadora postdoctoral especializada en arqueología funeraria y bioarqueología, la disciplina que estudia los restos humanos hallados en excavaciones.
El sur, una pieza clave
Los yacimientos malagueños incluidos son Rosarito, en Málaga capital; la necrópolis de Arroyo Vaquero, en Estepona; Acinipo, en Ronda, y Castillejos de Quintana, en Pizarra. Para los autores de la UMA, las evidencias del sur peninsular son especialmente relevantes. «El estudio documenta una importante presencia de ascendencia norteafricana en las poblaciones de época romana y tardoantigua, particularmente en los territorios meridionales», han señalado.
Arroyo Vaquero es uno de los ejemplos que el artículo destaca para documentar esa ascendencia norteafricana en las comunidades costeras del sur durante la Antigüedad tardía. Según la UMA, los resultados muestran que las relaciones comerciales, políticas y culturales entre las dos orillas del Mediterráneo occidental fueron acompañadas también de movimientos de personas que acabaron integrándose en la población local.
Una mujer enterrada en Malaca
Otro de los casos que recoge la publicación es el de una mujer de edad avanzada enterrada en la antigua Malaca, la Málaga romana, entre los años 126 y 232 después de Cristo. Su perfil genético apunta a una ascendencia relacionada con el Mediterráneo central, y su ajuar, los objetos que la acompañaban en la tumba, incluía piezas vinculadas a las tradiciones del Mediterráneo oriental y del norte de África, en concreto de las áreas de Beirut y Túnez.
«La combinación de estas evidencias permite abordar desde distintas perspectivas las conexiones mediterráneas de la ciudad romana», han señalado los investigadores de la UMA.
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