Durante el XXVII Congreso Nacional de la Empresa Familiar, celebrado en Bilbao, los líderes empresariales manifestaron su preocupación por el impacto de la creciente presión fiscal en su competitividad. Antonio Gallardo, presidente del Instituto de la Empresa Familiar, afirmó: “Estamos comprometidos con el bienestar social y el pago de impuestos, pero todo tiene un límite. Si la carga fiscal sigue aumentando, será difícil mantener la sostenibilidad de nuestras empresas y nuestra aportación al crecimiento económico.”
Las empresas familiares en España afrontan 2025 con expectativas moderadamente optimistas, según datos del Instituto de la Empresa Familiar (IEF). Un 60% de estas compañías prevé aumentar sus ventas durante el próximo año, mientras que el 31% espera mantenerlas al nivel de 2024. En cuanto al empleo, el 42% planea ampliar sus plantillas, el 48% mantenerlas y solo un 10% contempla ajustes a la baja.
La percepción de la situación económica del país ha mejorado, alcanzando una puntuación de 5,55 sobre 9, la cifra más alta desde 2018. Este optimismo, sin embargo, no oculta las preocupaciones de estas empresas familiares, que identifican varios retos importantes para el próximo ejercicio.
Entre los desafíos más destacados se encuentran los constantes cambios regulatorios derivados de la inestabilidad política nacional, así como unas políticas fiscales que, según las empresas familiares, pueden frenar su capacidad para seguir siendo uno de los principales impulsores de la economía de España. A esto se suma la dificultad para encontrar personal cualificado y los riesgos geopolíticos, factores que también podrían limitar su competitividad y ralentizar su contribución al desarrollo del país.
Así, han querido reflejar un sentimiento generalizado en el sector: “Las empresas familiares somos el motor de la economía española, pero necesitamos un entorno que fomente nuestra competitividad, no que la frene”, ha afirmado Gallardo.
Prioridades para 2025: digitalización e innovación
Las empresas familiares han señalado la digitalización, la incorporación de inteligencia artificial y la innovación en productos y servicios como áreas clave para garantizar su sostenibilidad y crecimiento en el futuro. Asimismo, destacan la necesidad de captar y retener talento como prioridad estratégica en un mercado laboral cada vez más competitivo.
Escaso acceso a los fondos europeos
A pesar de las previsiones optimistas, muchas empresas familiares no han podido beneficiarse significativamente de los fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (Next Generation EU). Más de la mitad (55%) no ha recurrido a ellos, y el 23% lo ha hecho en una proporción considerada baja respecto a sus necesidades reales.
Con un balance que combina optimismo y cautela, las empresas familiares refuerzan su papel como motor de la economía española, pero insisten en la necesidad de políticas públicas que reduzcan trabas burocráticas y favorezcan la formación de talento especializado para afrontar un año lleno de retos y oportunidades.
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