El Colegio de Médicos de Málaga (Commálaga) ha presentado este jueves un proyecto piloto destinado a reforzar la prevención y la respuesta ante posibles casos de sumisión química durante la Feria de Málaga que contempla el reparto gratuito de 3.000 pulseras dotadas de sensores capaces de detectar determinadas sustancias en bebidas y la implantación de un protocolo de actuación ante posibles positivos.
Las pulseras se distribuirán en los Puntos Violeta habilitados en el Real del Cortijo de Torres con motivo de la Feria. El proyecto cuenta con la colaboración y el respaldo del Ayuntamiento de Málaga y de Fundación Unicaja.
A la presentación han asistido el presidente del Colegio de Médicos de Málaga, Pedro J. Navarro; el concejal de Derechos Sociales, Diversidad, Igualdad y Accesibilidad del Ayuntamiento, Francisco Cantos; el responsable de Educación de la Fundación Unicaja, Enrique Gómez-Puig; la vicepresidenta tercera del Colegio de Médicos, Isabel García Ríos; la médica de Urgencias, Patricia Alemán; la agente de la Policía Local de Málaga Lola Bermúdez; y la gerente del Commálaga, Cristina Gutiérrez.
Navarro ha explicado los principales objetivos de esta iniciativa: “Proporcionar una herramienta preventiva durante la Feria y, al mismo tiempo, facilitar una respuesta coordinada ante cualquier sospecha”, ha aclarado.
También ha destacado el respaldo del Ayuntamiento de Málaga y el apoyo de Fundación Unicaja, cuya colaboración ha hecho posible que las pulseras puedan distribuirse gratuitamente.
Por su parte, el concejal delegado de Derechos ha valorado la colaboración entre las entidades participantes en este proyecto piloto que pone el foco en la prevención y que se enmarca en las distintas acciones que lleva a cabo el Ayuntamiento para prevenir la violencia machista en el ocio nocturno y en eventos públicos con el objetivo de concienciar e identificar conductas de riesgo a través de la campaña ‘Málaga, libre de violencias machistas’.
En el caso concreto de la Feria, además de los puntos violetas desplegados tanto en el Centro como en el Real, todas las casetas de Cortijo de Torres están declaradas espacio libre de violencia machista y sus responsables han recibido formación por parte del Área de Igualdad con la colaboración de la Policía Local sobre el protocolo a seguir en casos de violencia o agresión machista.
El responsable de Educación de Fundación Unicaja ha señalado que “lo que más valoramos de esta iniciativa es que combina tres elementos que forman parte de la manera de actuar de Fundación Unicaja; innovación, prevención e impacto social”.
La vicepresidenta tercera del Colegio de Médicos de Málaga ha hecho una demostración in situ del funcionamiento de la pulsera. “Para comprobar una bebida, la persona debe humedecerse las yemas de los dedos con una pequeña cantidad del líquido recién servido y aplicarla sobre los sensores. Un cambio visible de color en estos indicaría un posible resultado positivo”, ha explicado.
La misma pulsera puede utilizarse hasta en cinco ocasiones, siempre que no dé positivo, y se recomienda que no se emplee de un día para otro porque pierde efectividad. Para preservar su funcionamiento, los sensores no deben mojarse con agua dulce o salada ni entrar en contacto con jabón u otros productos.
DOS SENSORES PARA ANALIZAR LA BEBIDA
Cada pulsera, ha explicado Navarro, incorpora dos sensores reactivos diseñados para advertir de la posible presencia en una bebida de determinadas sustancias susceptibles de utilizarse en casos de sumisión química.
Esta práctica delictiva puede anular o reducir gravemente la capacidad de decisión y voluntad de la persona afectada, colocándola en una situación de especial vulnerabilidad.
La tecnología de la pulsera se basa en sensores que ofrecen una respuesta inmediata mediante cambios visibles de coloración o fluorescencia.
La médica de Urgencias experta en salud y género ha alertado de las sustancias con las que se suelen adulterar las bebidas; el GHB -conocido popularmente como éxtasis líquido- y las drogas aminadas, que pueden ser la ketamina, las metanfetaminas o la escopolamina. Las pulseras se plantean como una medida disuasoria, preventiva y de alerta, no como un sustituto de las pruebas clínicas y toxicológicas.
Entre los posibles signos de alerta se encuentran mareo repentino o desproporcionado, somnolencia intensa, confusión, desorientación, dificultades para hablar o moverse, pérdida de memoria, náuseas, vómitos o pérdida de consciencia.
COMO ACTUAR ANTE UN POSITIVO
Durante la rueda de prensa se ha insistido en que, si alguno de los sensores da positivo, es fundamental no consumir la bebida, conservar la copa y evitar que sea manipulada o desechada, ya que puede convertirse en una prueba esencial para la investigación.
La persona afectada debe dirigirse inmediatamente al puesto de atención sanitaria de la Feria de Málaga, ubicado junto a la fachada principal, o bien llamar al 112 para activar el protocolo de actuación, indicando que existe la sospecha de que se hayan administrado drogas sin consentimiento.
Si ya ha ingerido parte de la bebida o se presentan síntomas compatibles, se debe solicitar asistencia sanitaria urgente y permanecer acompañada.
El Colegio ha subrayado también la importancia de realizar las pruebas clínicas y toxicológicas con la mayor rapidez posible, preferentemente dentro de las primeras dos horas desde la sospecha, debido a que algunas de estas sustancias se metabolizan rápidamente y su detección puede resultar más difícil con el paso del tiempo.
Un resultado negativo en la pulsera no excluye al 100% la posibilidad de que haya sido administrada alguna sustancia ya que es imposible que el dispositivo abarque todo el rango de drogas existentes.
El Colegio de Médicos recomienda que, si la persona presenta síntomas compatibles, acuda a los servicios sanitarios aunque el resultado de los sensores sea negativo.
UN PROTOCOLO A NIVEL PROVINCIAL
El proyecto no se limita al reparto de las 3.000 pulseras. El equipo de trabajo elaboró la información sobre el funcionamiento de los dispositivos y cómo actuar, a la que se accede a través del código QR impreso en el dispositivo, para que pueda ser consultado en cualquier momento, así como un protocolo de actuación para facilitar una respuesta rápida y coordinada de todos los posibles intervinientes ante un posible resultado positivo, tal y como explicó la agente de la Policía Local Lola Bermúdez.
El Colegio trasladará la información sobre el funcionamiento de este dispositivo, así como este protocolo establecido, a todos los servicios sanitarios públicos y hospitales privados de Málaga capital y de la provincia, con el objetivo de que los profesionales conozcan el procedimiento y puedan actuar con la máxima rapidez ante un caso sospechoso.
La elaboración del protocolo y el desarrollo del proyecto piloto fueron fruto del trabajo conjunto de la doctoras Isabel García Ríos y Patricia Alemán, la agente Lola Bermúdez y Cristina Gutiérrez.
Por último, durante la presentación se puso en valor la profesionalidad, la coordinación y la implicación mantenidas por las cuatro integrantes del equipo durante los meses previos.
