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sábado, 7 de noviembre de 2026

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Un estudio de Málaga ve en los probióticos un posible alivio de la fatiga en la esclerosis múltiple

La revisión, que reúne ensayos con cerca de 300 participantes, no encuentra mejoras en la discapacidad neurológica, y sus autores plantean los probióticos como complemento a los fármacos, no como alternativa

Los probióticos pueden ayudar a reducir la fatiga, dolor y la inflamación en personas con esclerosis múltiple
Un equipo investigador que analizó la evidencia científica disponible sobre el uso de probióticos en personas con esclerosis múltiple

Un equipo de Ibima Plataforma Bionand y de la Universidad de Málaga (UMA) ha reunido los ensayos clínicos que han probado probióticos en adultos con esclerosis múltiple, y sus resultados sugieren que determinadas cepas podrían reducir de forma moderada la fatiga, el dolor y algunos marcadores de inflamación. El trabajo, publicado en la revista Clinical Nutrition, no encontró en cambio mejoras en el grado de discapacidad neurológica, en la depresión ni en otros indicadores de salud mental.

Se trata de una revisión sistemática con metaanálisis: en lugar de hacer un ensayo nuevo, los investigadores recopilan los ya publicados que cumplen ciertos criterios y combinan sus datos para obtener un resultado de conjunto. En este caso, todos comparaban probióticos con un placebo, una sustancia sin efecto, y suman cerca de 300 participantes. El equipo dejó fuera los estudios en animales y los que no cumplían los requisitos metodológicos fijados, como los observacionales o los que no tenían grupo de control o no repartían a los pacientes al azar.

La esclerosis múltiple es una enfermedad crónica, degenerativa y autoinmune que afecta al sistema nervioso central. Sus síntomas son muy variados, y la fatiga y el dolor figuran entre los que más pesan en la autonomía y la calidad de vida de quienes la padecen. Según el análisis, las personas que tomaron probióticos tuvieron, en conjunto, una mejor evolución de esos dos síntomas que las que recibieron placebo.

Síntomas, no el curso de la enfermedad

La diferencia entre lo que mejora y lo que no es, para los propios autores, uno de los puntos clave: permite separar un posible alivio de síntomas concretos de un cambio en la evolución neurológica de la enfermedad, que el estudio no observa. Por eso insisten en que los probióticos deben estudiarse como una posible estrategia complementaria, y no como una alternativa a los tratamientos farmacológicos actuales.

«Estos resultados son prometedores porque sugieren que los probióticos podrían contribuir a aliviar síntomas que afectan significativamente a la calidad de vida de las personas con esclerosis múltiple. Sin embargo, es necesario seguir investigando con ensayos clínicos más amplios y en diferentes poblaciones para confirmar sus beneficios», han señalado los autores principales, Mario Gutiérrez y Carmen María González, investigadores de Ibima. Ha colaborado también Manuel Jiménez, del servicio de Cardiología del Hospital Universitario Virgen de la Victoria, junto al Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Cardiovasculares (Cibercv).

Los ensayos no probaron un único producto. La mayoría usaron preparados con bacterias de los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium, pero también hubo levaduras y fórmulas que añadían prebióticos, y la duración de los tratamientos varió de uno a otro. El resultado describe, por tanto, el efecto del conjunto de los probióticos estudiados, no el de un preparado concreto.

El intestino y el cerebro

El hallazgo sobre la inflamación encaja en una línea de investigación que ha ganado peso en los últimos años, el llamado eje intestino-cerebro: la relación entre la microbiota intestinal, es decir, las comunidades de microorganismos que viven en el intestino, el sistema inmunitario y el cerebro. Las personas con esclerosis múltiple pueden presentar alteraciones en esa microbiota, y los investigadores consideran que estudiarla mejor, en pacientes y en personas sanas, permitirá medir con más precisión qué hacen realmente los probióticos sobre ella y sobre la inflamación.

Los autores reconocen límites importantes en la evidencia disponible: hay pocos ensayos, las fórmulas eran distintas y la duración, variable. Además, todos los estudios incluidos se hicieron en una misma región geográfica, lo que puede sesgar los resultados, porque la microbiota depende en buena medida de la dieta, el entorno y los hábitos de vida, muy ligados al lugar donde se vive. Por eso el equipo reclama nuevos ensayos en otras poblaciones, también en España y en otros países europeos.

Esta información procede de agencia. La Voz de Málaga la clasifica y la edita para su publicación.

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