Málaga levanta la recomendación de no bañarse en San Andrés, la última playa afectada
La Junta certifica niveles óptimos de E. coli tras los alivios de la red de saneamiento por las lluvias del 28 de septiembre; Emasa prevé llevar a 49,5 millones sus obras de drenaje y saneamiento
El Ayuntamiento de Málaga ha levantado la recomendación de evitar el baño en la playa de San Andrés, después de que la Consejería de Sanidad de la Junta de Andalucía haya certificado que la concentración de la bacteria Escherichia coli (E. coli) está dentro de los niveles óptimos que fija el Real Decreto 1341/2007, de gestión de la calidad de las aguas de baño, una vez analizadas las últimas muestras. Con ella, según el Consistorio, la recomendación queda levantada en todo el litoral del municipio.
San Andrés era la última de las cuatro playas de la capital en las que el Ayuntamiento recomendó no bañarse el miércoles. En Misericordia, Sacaba y Campo de Golf se levantó el viernes, mientras en San Andrés se mantuvo a la espera de la resolución de la Consejería. El aviso partió de una comunicación de Sanidad que aconsejaba medidas preventivas tras detectarse E. coli en las muestras que la Empresa Municipal de Aguas (Emasa) tomó el martes 29. Las cuatro playas ya estuvieron cerradas al baño en agosto por concentraciones de esta bacteria.
Los alivios de la red unitaria
Según el Ayuntamiento, la bacteria llegó con los alivios del lunes 28 de septiembre, durante las lluvias del aviso amarillo de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). En las zonas con saneamiento unitario, el agua de lluvia entra en las mismas tuberías que llevan las residuales a las depuradoras y, cuando llueve, la red evacúa parte de esa mezcla en distintos puntos. El Consistorio sostiene que esos vertidos están previstos en el Reglamento de Vertidos de Andalucía (artículo 48 del Decreto 109/2015) y que no son un fallo del sistema, sino la respuesta a su función prioritaria cuando llueve: evacuar las pluviales y evitar inundaciones.
De acuerdo con los datos municipales, el 58% del suelo consolidado de Málaga tiene red separativa, en la que la lluvia se evacúa sin mezclarse con las residuales, en zonas como Teatinos, Churriana o la franja litoral de Carretera de Cádiz. Es obligatoria en los nuevos desarrollos desde el Plan General de 1983. Otro 17% se considera mixto, y en el 24% restante, que corresponde a los sistemas más antiguos de los distritos Centro, Bailén-Miraflores, Cruz del Humilladero y Carretera de Cádiz, sigue predominando la red unitaria.
Las obras de Emasa
Dentro del plan de inversiones en infraestructuras hidráulicas 2024-2029, Emasa ha ejecutado o tiene en marcha una veintena de obras para reducir el riesgo de inundaciones y mejorar la red de saneamiento, por 19,8 millones de euros, y prevé impulsar otra veintena en los próximos ejercicios hasta elevar la cuantía a 49,5 millones. El plan completo contempla más de 130 obras por más de 100 millones en todos los distritos, organizadas en 16 ámbitos; uno de ellos es la separación de redes de saneamiento y el drenaje de las pluviales.
La explicación municipal ha sido cuestionada esta semana. El subdelegado del Gobierno en Málaga, Javier Salas, calificó el miércoles de «una excusa más, poco creíble» que se culpara a la lluvia, y la portavoz adjunta de Con Málaga, Toni Morillas, reclamó el jueves inversiones para separar las aguas pluviales de las fecales.
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