La tortuga boba ‘Pepa’ vuelve al mar en Benalmádena tras un segundo ingreso en Algeciras
La tortuga boba ‘Pepa’ ha vuelto al mar en la playa de La Morera, en Benalmádena. Es la segunda vez en poco más de un mes que se la devuelve al medio marino: ya fue liberada el 13 de agosto frente a Marbella, en «perfecto» estado de salud según la Junta de Andalucía, pero al día siguiente volvió a aparecer junto a la costa y acabó otra vez en el Centro de Gestión del Medio Marino Andaluz (Cegma), en Algeciras.
Ese segundo ingreso salió de un aviso dado desde la playa. El 14 de agosto, varias bañistas vieron a la tortuga nadando cerca de la orilla y flotando en superficie, y alertaron. En el Cegma se le hizo una exploración completa —radiografías, analítica sanguínea y observación de su natación, su flotabilidad y su comportamiento— sin que se apreciaran patologías, de modo que lo más probable, señala la Junta en una nota, es que estuviera soleándose en superficie.
La suelta de agosto se hizo desde una embarcación, a varias millas de la costa de Marbella, junto a otra tortuga boba, ‘Hulia’, rescatada en Almería. A las dos se las había considerado aptas para volver al medio natural y ‘Pepa’, según la Junta, se fue nadando con energía.
‘Pepa’ había aparecido varada el 4 de marzo en la playa de Rincón de la Victoria, con «apatía y escasa respuesta a estímulos». La recogieron agentes del Seprona, el servicio de protección de la naturaleza de la Guardia Civil, que le dieron una primera atención con un baño de agua dulce caliente antes de trasladarla al Cegma. Era un ejemplar juvenil de Caretta caretta —el nombre científico de la tortuga boba—, de 4,3 kilos y 43 centímetros de caparazón, con deshidratación severa, marcada inactividad y alteración de la flotabilidad.
Las primeras semanas de hospitalización recibió tratamiento intensivo y, como no comía por sí sola, hubo que colocarle una sonda nasoesofágica —un tubo que lleva el alimento desde la nariz hasta el esófago— para darle papillas de recuperación. A finales de marzo empezó a mejorar, volvió a alimentarse sola y alcanzó los 5,9 kilos. Las pruebas indicaban que tenía capacidad física para bucear, y se consideró que ese comportamiento podía mejorar con más volumen de agua, así que se propuso llevarla alrededor de un mes al Acuario de Sevilla, a una instalación mayor, para evaluar allí su forma de nadar antes de decidir sobre la suelta.
En la suelta de Benalmádena ha participado la delegada territorial de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta en Málaga, Gemma del Corral, acompañada por los concejales de Medio Ambiente y de Sanidad del Ayuntamiento de Benalmádena, Juan Olea y Áurea Peralta. Del Corral ha descrito a ‘Pepa’ como «una tortuga muy especial, porque no teme la presencia humana» y ha pedido a la ciudadanía malagueña que siga dando aviso de los animales que encuentre. La tortuga boba figura como especie vulnerable en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.
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