La sala Chema Cobo de la Facultad de Bellas Artes acoge la muestra ‘Merodeadores’ de Nassra Musa
La Sala de Exposiciones Chema Cobo de la Facultad de Bellas Artes y el Vicerrectorado de Cultura de la Universidad de Málaga (UMA) han presentado ‘Merodeadores’, un proyecto expositivo que pone en escena una cuidada colección de pinturas de la artista Nassra Musa.
Este montaje constituye la esperada primera exposición individual de una ya cotizada artista muy joven, si bien de sorprendente madurez y versatilidad pictórica, que asume un desarrollo investigador dado a cruzar los géneros clásicos del paisaje y el interior, a partir de su sofisticada experimentación figural y figurativa con cuerpos híbridos y desplazados, formas que habitan en el límite entre lo humano y la otredad, donde la fragmentación del entorno deviene esencial para generar extraños ámbitos en continua metamorfosis.
Así, realizados al óleo con un extraordinario despliegue de recursos técnicos y compositivos, los lienzos que conforman la exposición se despliegan en formatos de gran escala que se imponen como una verdadera fiesta para los ojos desde una cercanía casi corporal, para jugar con el peso visual de la materialidad del medio, la acumulación y la huella del gesto, ha indicado la UMA en un comunicado.
Estos cuadros no se limitan simplemente a representar, sino que encarnan: la pintura se derrama, se espesa, se abre, siguiendo las mismas lógicas de transformación que son decisivas no solo para sus figuras, sino para el propio espacio como organismo vivo en todo su conjunto.
Nassra Musa pone a prueba hasta dónde puede estirarse la pintura antes de colapsar en otra cosa, navegando el aceite cromático en todas sus posibilidades, para cuestionar qué significa habitar un lugar y si el hogar puede existir sin la promesa de estabilidad, comprendiendo su hacer como una especie de ritual de afirmación.
Como pintora nacida y residente en España, con herencia sudanesa y filipina, se desplaza por paisajes que se «sienten íntimos y ajenos a la vez»: «Que me sostienen, pero nunca del todo», ha apostillado.
Así, la pintura se convierte para ella en el espacio donde puede alojarse esta contradicción, donde permanecer dentro de la fractura, donde resistirse a resolver las tensiones que configuran su experiencia de pertenencia.
Frente a la lógica de la identidad pura, del arraigo obligatorio y del idioma único, su trabajo propone una prodigiosa estética del entre-lugar: espacios rotos, identidades híbridas, formas desacopladas, entornos que se filtran en los cuerpos –cómo la geografía,- la memoria y la migración se sedimentan en el gesto, la postura, la piel, tanto de las figuras como del propio cuadro, entre otros.
Collages de tiempos, ámbitos e identidades donde la naturaleza y lo monstruoso no son amenaza: quieren ser hogar de lo que no encaja, de lo incómodo y de lo que desborda, como la vertiginosa superficie de estos cuadros que son otros mundos en sí mismos.
Esta exposición, comisariada por el artista y profesor del centro Carlos Miranda, contará con una publicación paralela editada por la Universidad de Málaga con sendos textos de autora y comisario.
Esta información procede de agencia. La Voz de Málaga la clasifica y la edita para su publicación.
