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sábado, 7 de noviembre de 2026

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Andalucía dejará de diagnosticar la obesidad infantil sólo por el IMC a partir de 2027

La Junta ha presentado en el Hospital Regional de Málaga el programa ÓrbiTA, que trata la obesidad como una enfermedad crónica y acompaña a las familias hasta 18 meses

Andalucía traslada a los profesionales sanitarios el nuevo enfoque de atención a la obesidad infantil
Imagen de la reunión que se ha celebrado en el Hospital Regional Universitario de Málaga para informar a los profesionales sobre el nuevo enfoque que el programa ÓrbiTA va a dar al tratamiento de la obesidad infantil

La Junta de Andalucía pondrá en marcha a partir del primer trimestre de 2027, es decir, entre enero y marzo, un nuevo modelo de atención a la obesidad infantil en los centros de salud en el que el índice de masa corporal (IMC), la relación entre el peso y la estatura, deja de ser el único criterio para diagnosticarla. Es el Programa de Atención a la Enfermedad Crónica del Tejido Adiposo en Niños, Niñas y Adolescentes, ÓrbiTA, que se ha presentado este viernes a profesionales sanitarios en una jornada en el Hospital Regional de Málaga.

Al encuentro, según ha informado la Junta en una nota, han acudido también asociaciones científicas y representantes de organizaciones educativas, sociales y académicas. El Consejo de Gobierno aprobó el programa el 14 de octubre, y la Secretaría General de Salud Pública y Promoción de la Salud lo impulsa con el propósito de «homogeneizar el abordaje de esta enfermedad en la Atención Primaria de toda Andalucía y reconocerla como una enfermedad crónica con determinantes genéticos, ambientales y sociales, no condicionada exclusivamente por los hábitos de vida».

La Junta plantea el programa desde la desestigmatización, con un tratamiento integral en el centro de salud que implica a la familia y va más allá de las restricciones calóricas.

Qué cambia en la consulta

El programa se dirige a niños y adolescentes de entre 2 y 18 años atendidos en la sanidad pública andaluza que tengan factores de riesgo de obesidad o un IMC elevado. La detección empezará en las revisiones periódicas del Programa de Salud Infantil, a partir de los 2 años. Después se hará un cribado con el IMC, esto es, una medición a toda la población para identificar a quién conviene estudiar más a fondo, y si se confirma el diagnóstico comenzará un seguimiento individualizado. Los casos que cumplan los criterios establecidos se derivarán al especialista.

El IMC pasa así a ser una herramienta de cribado, y el diagnóstico se completa con otros factores: los hábitos de alimentación, la condición física, otras enfermedades asociadas, el tiempo de uso de pantallas, la salud emocional y la higiene del sueño. El programa actualiza además los criterios de derivación a atención especializada y busca identificar factores de riesgo ya en los primeros mil días de vida.

El acompañamiento puede durar hasta 18 meses, sitúa a la familia en el centro de la intervención y se adapta a las circunstancias de cada hogar. A las familias que rechacen participar se les seguirán ofreciendo citas periódicas, recomendaciones y entrevistas motivacionales, y cuando haga falta intervendrán las enfermeras referentes escolares y los trabajadores sociales.

Lo aplicarán los profesionales de Atención Primaria —pediatras, médicos de familia, enfermeras de pediatría y de familia, enfermeras referentes escolares y trabajadores sociales—, que reciben formación específica desde octubre. El resultado no se medirá sólo por el peso: la Junta evaluará que se estabilice según la edad del menor, que mejoren las enfermedades asociadas que tuviera, que adquiera y mantenga hábitos saludables, que la familia se implique y que mejore la calidad de vida del paciente.

Las cifras de partida

Según el Observatorio de la Infancia y Adolescencia de Andalucía, el 35,6% de los menores de entre 2 y 15 años tenía exceso de peso el año pasado: el 19,8%, sobrepeso, y el 15,9%, obesidad. Entre los factores asociados, la Junta cita el sedentarismo, el sueño, la alimentación, la salud mental y las condiciones socioeconómicas de las familias.

El Banco de Datos Estadísticos de Andalucía (Badea) recoge que en 2025 el Servicio Andaluz de Salud atendió por obesidad a 32.538 menores de entre 6 y 17 años: 11.079 de entre 6 y 11 años, 13.815 de entre 12 y 15, y 7.644 de entre 16 y 17.

Esta información procede de agencia. La Voz de Málaga la clasifica y la edita para su publicación.

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