La OFM interpreta a Poulenc y Brahms con la pianista Anne-Marie McDermott en el Cervantes
José María Moreno, director titular y artístico de la orquesta, dirigirá este jueves y viernes el tercer programa de la temporada de abono
La Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM) interpretará este jueves y viernes, 29 y 30 de octubre, a las 20:00 horas, el Programa 3 de su temporada de abono 2026-2027 en el Teatro Cervantes. Lo dirigirá su director titular y artístico, José María Moreno, y tendrá como solista a la pianista estadounidense Anne-Marie McDermott, con obras de Francis Poulenc y Johannes Brahms, según ha informado la orquesta en un comunicado.
Es un programa de contrastes: una primera parte ligera y una segunda que pesa bastante más, en lo musical y en lo biográfico.
Una sinfonía en pequeño
La velada empezará con la Sinfonietta de Poulenc, una obra que la BBC le encargó en 1947 para su canal dedicado a las bellas artes, en la posguerra de la Segunda Guerra Mundial. Se estrenó en Londres el 24 de octubre de 1948, con Roger Désormière a la batuta.
El nombre lo explica casi todo. Tiene cuatro movimientos, como una sinfonía clásica, pero no su estructura ni sus dimensiones, y Poulenc prefirió el diminutivo para una pieza de carácter desenfadado, ligera y llena de ritmos de danza.
Brahms, en uno de sus peores momentos
La segunda parte estará dedicada entera al Concierto para piano y orquesta n.º 1 en re menor, op. 15, de Brahms, con McDermott como solista. Fue una obra de gestación larga, como tantas del compositor: empezó como una sonata para dos pianos, pasó a ser una sinfonía y acabó convertida en concierto.
Brahms lo escribió en una etapa muy dura de su vida, tras ver cómo su maestro y amigo Robert Schumann perdía la razón y moría internado en un manicomio. Se estrenó el 22 de enero de 1859 en el Teatro Real de Hannover, con el propio Brahms al piano y Joseph Joachim dirigiendo.
Aquel estreno, según el comunicado, no fue el fracaso rotundo que a veces se ha contado. Lo que sí resultó amargo fue una interpretación posterior en Leipzig, recibida con una frialdad que el compositor no olvidó: Leipzig quedó para él como territorio enemigo durante el resto de su vida.
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