Málaga · Sociedad
Asociación Arrabal consolida el modelo de servicio cívico para la juventud con el programa TIPJEV
Agencias
La Asociación Arrabal-AID ha concluido el programa TIPJEV, concebido como un trampolín hacia la integración profesional de jóvenes europeos en actividades de voluntariado y que ha desarrollado en Málaga en los últimos seis meses, tras ofrecer a una decena de jóvenes la oportunidad de colaborar con iniciativas solidarias y acciones en beneficio de la comunidad.
Esta propuesta que sigue el modelo francés de servicio cívico «logra consolidarse», han indicado en una nota, en la que han señalado que el programa tendrá continuidad ahora con la puesta en marcha de GreenLink, una iniciativa europea de participación ciudadana e implicación juvenil que combina inclusión social y acción medioambiental.
Organizaciones sociales de Alemania, Chipre y Polonia junto a la Asociación Arrabal-AID como representante española se unían en 2025 a la entidad francesa Service Civique Européen para implementar TIPJEV, una iniciativa con financiación de la Unión Europa y el programa Erasmus+, han señalado desde la asociación en una nota.
Se trata de dar a conocer a jóvenes de cada uno de estos países la importancia del Tercer Sector de Acción Social y el alcance de las iniciativas que desarrollan ONG en ámbitos como educación, igualdad de oportunidades, lucha contra la discriminación o defensa del estado del bienestar.
Desde Arrabal han señalado que es una fórmula «para involucrar a jóvenes en su entorno más cercano, a la vez que aprenden y completan un servicio cívico que les ayuda a descubrir los recursos existentes en la zona que pueden resultarles útiles para su futuro profesional».
El grupo malagueño compuesto por diez participantes, siete chicas y tres chicos con edades comprendidas entre los 18 y 30 años, se enrolaba en noviembre y hasta el pasado 30 de abril en distintos proyectos de Arrabal-AID relacionados con la infancia y el retorno educativo de jóvenes, la atención a personas sin hogar y en situación de privación de libertad, la incorporación laboral o la mejora de las competencias profesionales de las personas en desempleo.
«Un conjunto de personas donde la diversidad era la más valorado», han indicado, al tiempo que han destacado el índice de estudios superados, «donde un 80% había finalizado estudios de ESO, Bachillerato o Grado Superior; y cómo todos ellos tenían en común el hecho de seguir viviendo con su familia, reflejando las dificultades existentes para la emancipación juvenil».
Una de las características de este modelo cívico-solidario es que proporcionaba una beca mensual a cada participante para sufragar los costes relacionados con el desplazamiento o lo que se denominan otros gastos.
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